Es uno de esos pocos que mira el dedo que señala. Que agacha la mirada para detenerse en una sombra. Que busca, en los vértices del tiempo, donde dice Manolo que anidan los sentimientos.
Coloca la cámara, y mira patas arriba. Encuentra donde nadie busca. Es un pintor excéntrico, pero sin mirada de loco. Fotografía la realidad a su manera, y en un minuto y poco la revela para nosotros.
Carlos Del Amor sabe encontrar la música que late en las historias. Observa a los que hablan, entre los recovecos menos evidentes de sus palabras. Pero también mira a los que están callados, y a quienes ni siquiera tienen voz. Le gusta salir y entrar, abrir puertas y oír portazos. Le gusta jugar. Y le gusta jugársela.
Ha estado hoy en La Magdalena en la segunda jornada del seminario 'Noticias e Historia' de TVE.
En tiempos tan oscuros, en que nacen falsos profetas, urge ser diferente. Carlos Del Amor sabe ser diferente supongo sin querer serlo. Sabe traspasar al otro lado del espejo. Para ver algo que todo el mundo mira y que nadie más ve.
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